Una tarde, entrando.
- Manuel Gris
- 14 abr 2015
- 3 Min. de lectura
Ya entra, lo noto, hasta el fondo, con la punta clavandose en lo mas hondo, soltando placer y sensaciones autenticas de vida. Dios............., nadie me avisó de tanto placer jamás, lo he tenido que averiguar por mi cuenta.
Sigue dentro, de donde no quiere salir ni moverse, el calor del cuerpo le gusta, le encanta, estaría ahí años sin moverse y seguiría siendo feliz. Me hace feliz que quiera eso, porque su felicidad me llena.
Creo que deberia sacarla, no está hecha para estar dentro de un cuerpo durante todo el tiempo del mundo, solo es para un instante, soltar, y salir. Ya la veo salir, parecia menos larga antes, ya queda poco, ahí está la punta, aún gotea.
Hola me dice, ?te ha gustado¿. Asiento con la cabeza. No quiero mentirla, tiene que durarme mucho tiempo. La guardo, y el agujero aún esta ahí, como si me pidiera que lo llenase de nuevo, pero sudo de él, otra vez sera, no hay que abusar, hay que tener control, no quiero ser un adicto, hay tiempo para todo en la vida, le daré caña en una hora o asi.
Se cierra, desaparece. Se que volverá, no sufro. La garganta seca, es normal, ya no me estraña sentir eso, voy por un poco de vino, abriré una botella para celebrarlo, y poco a poco me la beberé, si, eso haré, relajado, sin pensar en nada, solo en el placer que he llegado a sentir, y el que sentiré dentro de una hora más o menos. Hay que ir con calma. La casa huele bien, y al entrar en la cocina todo desaparece, la comida saluda desde la nevera, la luz solo hace que empeorar su aspecto. La rompo de una patada. El vino está ahí, no se me ha adelantado mi yo de ayer; ese cabrón me roba siempre. Entra el sacacorchos esta vez, gira, tiro, sale. El primer trago es siempre el mejor, como la primera brisa de la mañana en verano despues de pasarte la noche sudando por la falta de aire acondicionado. Me vuelvo a sentir vivo, como una flor antes de que se la coma un insecto, llena de vida interior pero insignificante para los demas. Me noto vivo, todos mis poros respiran, mis ojos miran de verdad, mi corazón late saludandome entre las costillas. Le devuelvo el saludo, tiene que durarme mucho tiempo, hay que tratarlo bien. Miro el techo, y la mancha de humedad sigue teniendo la forma de aquella estatua de Franco que hay cerca de mi casa, no es tan mal tio, sus conversaciones son interesantes y profundas, aun por su apariencia de completo pueblerino tiene un cerebro privilegiado. Otra cosa es hablar con el de politica, intratable, en esos casos le digo que lo dejemos, que ya sabemos que piensa cada uno, ?para que seguir¿, entonces me da la razon, y continuamos con la charla como si nada. Es majete, es un amigo de locuras, además nunca me falla.
La puerta saluda, está celosa.
Llego y la mirilla está con mierda desde el primer dia, no tuve valor entonces, y tampoco lo tendré ahora, así que no la lavo y abro sin mirar. Andrés está ahí, se aburrió, dice, en su casa y quiere pasar a hacerme una visita. Yo ya se su motivo real, pero es amigo, y con permiso de Franco le dejo pasar.
?Te hace una metida¿, dice Andrés. ?Veis como sabia a que venía realmente¿, pero no puedo negarme; es amigo. Hay que aguantarse. Si, digo, genial, oigo de sus labios, y vamos al salón, nos sentamos. Nos ponemos al tema.
Ella sigue donde la había dejado 40 min antes, y sigue hermosa, llena de cariño, aún goteando.
Primero entro en mi, es mi casa, y luego irá a Andres.
Esta jeringa tiene mucho que contar, algun dia le dejaré escribirlo, pero en este momento está de nuevo dentro de un agujero. Ya entra, lo noto, hasta el fondo, con la punta clavandose en lo mas hondo, soltando placer y sensaciones autenticas de vida. Dios.....................
